Algunos hechos y piezas del rompecabezas de una vida, año tras año hasta el presente.
1966
El 18 de agosto se conmemora la muerte de, al menos, cuatro papas: Sixto III (muerto en 440), Adriano V (en 1276), Alejandro VI (en 1503), Paulo IV (en 1559).
En 1966, también un 18 de agosto, el primer mensaje satelital enviado a tierra desde alta mar por radio es enviado por el portaviones Annapolis (AGMR-1) desde el Mar de China Meridional, y en San Miguel (Buenos Aires) nace Gustavo Eduardo Charif al-Hāchim. Ese día, más de un millón de Guardias Rojos hacen su primera manifestación pública en la plaza Tiananmén (Pekín). Batallones juveniles, unidos a la Revolución Cultural, marchan coreando 《大海航行靠舵手》 (“Navegar los mares depende del timonel”).

Extraordinaria fotografía que muestra las marcas del feto Charif en el vientre materno. Prueba irrefutable.
(© Charif Org 2005)
Ese mismo día Roman Polanski cumple 33 años sin saber aún que Ira Levin estaba terminando de escribir la novela El bebé de Rosemary, y Vincent Bugliosi, el fiscal que lograría la condena de Charles Manson y parte de su “familia”, cumple 32 años. Y en ese día los Beatles alcanzan el puesto número uno en la lista de éxitos del reino Unido con Yellow Submarine.

Hermana y hermano tratando de deshacerse del pequeño monstruo, enviándolo río abajo
Ninguno de estos datos históricos guarda relación directa con Gustavo Charif, pero nos sitúan en el tiempo.
1967-1972
Charif imagina sus primeros historias y realiza sus primeras pinturas. Comienza sus estudios primarios, aprende a escribir al revés, y tiene pesadillas que continúan en la vigilia en forma de alucinaciones.
A los cinco años de edad, sus padres le obsequian un proyector de juguete Cine Graf y, pintando a mano una extensa banda de papel de plano, adapta un libro llamado Cabeza de fierro. Su hermana y hermano leen el texto mientras él proyecta la película realizada a mano.

Anuncio del proyector Cine Graf en una vieja revista, y portada del libro Cabeza de fierro
Junto a un primo de su edad (el recordado Marcelo Uriona, 1965-1993, quien más tarde sería intérprete de obras de teatro y filmes alemanes bajo la dirección de Peter Kern, Werner Schroeter, Monika Treut y otros), proyecta sus primeros montajes teatrales en el cabaret de su madrina, en Pergamino (“funciones” vespertinas, a manera de juego, en los horarios en que el local está cerrado a los habituales clientes adultos).

Marcelo Uriona (con criatura extinta) y Charif
1973
Impresionado por algunas viejas películas vistas en televisión (como Le joueur d’échecs, 1938, de Jean Dréville y Return from the Ashes, 1965, de J. Lee Thompson), comienza a interesarse por la “elegancia de la lógica” y por el ajedrez, juego que será capital en su vida.

Fotograma de Le joueur d’échecs (Jean Dréville, 1938)
Sus padres lo envían a estudiar danzas folklóricas y, un mes más tarde, debuta en una obra ambientada en la Conquista del Desierto. Poco después del estreno renuncia para siempre al folklore, debido a que esa música le resulta terriblemente aburrida, y se aficiona a los musicales de Stanley Donen y Vincente Minelli.

Charif como soldado en la Conquista del Desierto
1974
Se convierte en un seguidor de Leonardo da Vinci y, al mismo tiempo, rechaza por completo la estética de Michelangelo Buonarroti, especialmente debido a los cuerpos masculinizados de las “mujeres” de Michelangelo.

Copia de un dibujo de da Vinci realizada por Charif a los ocho años de edad (1974)
1975
Se aficiona a los grandes diccionarios y enciclopedias, y pasa largo tiempo leyendo y observando los nueve volúmenes del Diccionario Enciclopédico Abreviado (publicado por Espasa-Calpe), el cual se convertirá en la mayor influencia literaria de su vida, e incluso tal vez en su única influencia literaria.

1976

Charif alrededor de la época de la intervención
Con respecto a este año, en el que es intervenido quirúrgicamente en una riesgosa operación, Charif recordará (en una entrevista, más de veinte años después): “El alto nivel de corrupción del gobierno peronista alcanzó el punto culminante en el último discurso de Isabel Perón. Verla por televisión, jactándose y riéndose en la cara de la gente junto a sus compinches, fue algo absolutamente fantástico. Horriblemente fantástico. Yo tenía nueve años y esa simple imagen me confirmó la naturaleza podrida de esa especie de “movimiento” neofascista llamado peronismo, pero también la debilidad de la mayoría de los argentinos que aceptaban este tipo de situaciones políticas una y otra vez…”

Lorenzo Miguel (sindicalista y empresario, Secretario General de la Unión Obreara Metalúrgica, UOM), presidente Isabel Perón, Casildo Herrera (sindicalista, Secretario General de la CGT, Confederación General del Trabajo), y Emilio Mondelli (Ministro de Economía) riéndose del pueblo
“…Pero ese gobierno caería poco tiempo después, y vendría algo increíblemente peor: los casi ocho años de la siniestra y sangrienta dictadura militar”.

La Junta Militar: almirante Emilio Massera, teniente general Jorge Rafael Videla y brigadier general Orlando Agosti (de izquierda a derecha)
1977
Comienza a experimentar con toda clase de técnicas y materiales sobre lienzo, papel y piedra: gouache, tintura de zapatos, tinturas de ropa, esmaltes, té, café, tintas, piedras, objetos, fuego, pegamentos… Sus primeros collages son de aquel entonces.

13 (circa 1977) · collage y tinta
1978
La Copa Mundial de la FIFA tiene lugar ese año en la Argentina, durante el mes de junio.
“Cuando la mayoría de los argentinos estaban celebrando los triunfos de su selección, a corta distancia, otras personas estaban siendo torturadas. Imaginemos, por ejemplo, a una víctima de la dictadura militar, oyendo a la distancia, desde una prisión clandestina, a una multitud gritando ¡gol! minutos antes o después de la picana…” -Gustavo Charif, en una entrevista, pocos años después.-

Massera, Videla y Agosti celebrando el último gol del mundial ’78
1979-1981
Charif realiza sus estudios secundarios en un establecimiento perteneciente a monjas franciscanas en José C. Paz (Buenos Aires). Allí conoce a Daniel Capanna (hijo del ensayista especializado en ciencia-ficción Pablo Capanna) y a Francisco de Asís Bernocco, con quienes funda una revista alternativa especializada en literatura, que dirige. La revista organiza al mismo tiempo algunos festivales de rock en la parroquia de José C. Paz.
Simultáneamente asiste por tres años al taller literario municipal en la Casa de la Cultura de San Miguel, teniendo como profesor al dramaturgo Humberto C. Rivas. Tres años más tarde obtiene con honores el diploma de Técnico en Letras, a los catorce años de edad.
Una amplia variedad de intereses caracterizan este período, incluyendo conexiones entre la física y las seudociencias paranormales, historia de las religiones e historia del satanismo, pero sin abandonar nunca su espíritu escéptico. También se aficiona a la lógica, al ajedrez e incluso al fútbol (zurdo, juega apasionadamente como delantero por izquierda en distintos equipos).
Sin embargo, de esta época Charif recordará: “cada vez con más frecuencia, me perdía en el camino cuando debía ir a la escuela”.
Durante un breve período agnóstico, pero a la vez inspirado por la lectura de los antiguos místicos españoles, peregrina junto a numerosos fieles a la Basílica de Nuestra Señora de Luján. En ese viaje tiene un primer encuentro sexual, gracias a una cristiana dos años mayor. Al regreso de esa peregrinación, recupera la completa ausencia de fe, el ateísmo que lo marcó desde su nacimiento.

Edición de 1875 de Introduction à la vie dévote, de François de Sales,
libro de la biblioteca adolescente de Charif
Entre 1979 y 1981, compone alrededor de 400 canciones, toca el bajo en un trío de jazz, canta y toca la guitarra como invitado en distintos grupos de rock, y escribe una treintena de libros que destruirá al cumplir veinte años de edad. Finalmente, a los catorce años, encuentra un talentoso guitarrista de José C. Paz, mayor que él y llamado Juan, con el que crea su propia banda, pero poco tiempo después el músico muere en un tiroteo cuando intentaba robar una tienda. Charif ignoraba esta actividad criminal paralela de su compañero.
Luego de la ruina económica de sus padres, la familia abre un despacho de pan en la feria municipal. Será el primero de los numerosos empleos de Charif en su vida (feriante, mozo, cocinero, vendedor de libros a domicilio, decorador de vidrieras, pintor de paredes, traductor, docente en las más diversas disciplinas).
Por ese entonces realiza una serie de variaciones e intervenciones sobre láminas de viejos maestros (Poussin, Rembrandt y Zurbarán entre otros).

Le Ravissement de saint Paul (Nicolas Poussin, 1649-1650)
óleo sobre lienzo · 148 x 120 cm · Museo del Louvre
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En 1980, experimenta con pasteles al óleo sobre papel, combinándolos con diversas técnicas y materiales: Duelo a muerte entre visitantes de distintos planetas, Llanto de un indeciso, Minotauro blanco y Núcleo, entre otros títulos.
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Comienza su afición por la alquimia, la vida sexual de los insectos, los autómatas y las marionetas, e intenta desarrollar (basándose en sus propios recuerdos y pesadillas de infancia) una hiperestesia a voluntad.

La religión, la moda · collage · circa 1981
En este año lee por primera vez a Sade y comienza una investigación minuciosa sobre su vida, iniciando una amplia colección de documentos y diferentes ediciones, ensayos y biografías. Los primeros libros de Sade que lee son Les Cent Vingt Journées de Sodome (1785) y Dialogue entre un prêtre et un moribond (1782).
“Nunca fui un fanático o un admirador de Sade, pero lo estudié como a un árbol de tres ramas: un fenómeno natural, un síntoma de su tiempo, y un pensador que tuvo la ambición de explorar la naturaleza humana más allá de los persamientos en la superficie de Voltaire y Rousseau sobre el mismo tema. Pero además, Sade representa para mí un enigma y una clave para entender cómo la inteligencia no debe ser confundida con la sabiduría, cómo un hombre extraordinariamente inteligente puede ser al mismo tiempo extraordinariamente estúpido y carecer de sabiduría en los momentos en que más la necesita.” -Gustavo Charif.-

Parte de la “colección Sade” en un rincón de la biblioteca privada de Charif
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